Que tu alimento sea tu medicina. Que tu medicina sea tu alimento.

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lunes, 26 de mayo de 2014

¿Qué es realmente el Factor de Protección Solar o FPS?

A medida que va llegando el buen tiempo, todos queremos hacernos con un buen protector solar. Parece que van quedando atrás las épocas en las que usábamos aceites solares sin filtro para freír literalmente nuestra piel, o nos exponíamos al sol sin usar ninguna crema, solo por "mejorar" nuestro aspecto físico.

Poco a poco, nos vamos concienciando de la importancia de proteger nuestra piel de los rayos solares. La piel es un órgano que tiene memoria, y tenemos que cuidarla tanto como al resto de nuestro cuerpo. No sólo por las manchas o las arrugas, sino para evitar problemas mayores como el melanoma o cáncer de piel.

A pesar de que cada vez tenemos más información acerca de la necesidad de usar una buena protección solar, me he dado cuenta de que la mayoría de la gente no sabe lo que significa que una crema tenga factor de protección (FPS) 15, 20, 30 o 50.

En general, se piensa que a mayor número de FPS, mayor es la protección contra la luz solar, y eso no es así.
La variable que tenemos que tener en cuenta es el tiempo. Es decir, tener mayor FPS no nos da más protección, sino más TIEMPO de protección bajo el sol.

¿Y esto cómo funciona? Pues muy fácil. Todo depende de nuestro tipo de piel. 

Por ejemplo, si una persona tiene una piel clara que empieza a quemarse o a enrojecerse tras 10 minutos, y se aplica un FPS de 20, eso significa que podrá estar 20 veces más tiempo sin quemarse, es decir:

10 x 20: 200 minutos sin quemarse (algo más de tres horas).

Recuerda que las cremas solares no son sólo para la playa. En lugares como en el que vivimos (Cádiz), hay mucha luz y el sol "aprieta", por lo que hay que usar protección siempre que salgamos a la calle.

Por otro lado, nosotros somos partidarios de usar las cremas lo más naturales posible, así que siempre sin parabenes ni productos químicos.

Ahora estamos trabajando con las cremas solares Jäson. Son 100% naturales. Funcionan super bien, tienen alta protección, dan mucho de sí, y además no experimentan con animales, que para nosotros es también muy importante.




Espero haberos aclarado un poco más este tema. 
¡Feliz semana!





martes, 13 de mayo de 2014

ALBÓNDIGAS VEGANAS Y SIN GLUTEN DE MIJO CON SALSA DE ZANAHORIA Y GUISANTES

Quién dice que los vegetarianos no pueden tomarse unas riquísimas albóndigas, llenas de proteinas, minerales, vitaminas y fibra? Además, estas son veganas, (sin huevo ni lácteos), y sin gluten, ...así las come todo el mundo.

La textura de las albóndigas de mijo me gusta mucho más que las de quinoa o amaranto. Para cocinar el amaranto, prefiero hacerlo en tortitas, y la quinoa, tipo cous cous. Por ahora lo hago así, pero sigo aprendiendo día a día nuevas recetas. Como un pastel de quinoa y manzana que hice el otro día...y que ya os enseñaré.

Hemos tenido muchos líos, idas y venidas, así que no he podido estar muy atenta al blog. Pero hoy es el día, y aquí va la receta.
(Receta basada en masalladelgluten: bolitas de quinoa).

INGREDIENTES: (Salen unas 12 albóndigas).

- 1 taza de mijo.
- 2 tazas de agua o caldo de verduras.
- 1/2 dado de verduras ecológico (si utilizáis el caldo de verduras, este ingrediente no lo ponéis).
- gomasio o sal marina.
- 1/2 taza de copos (quinoa, amaranto, trigo sarraceno, mijo).
- 1/2 taza de harina de arroz.
- 1/4 taza de perejil picado (fresco y ecológico).
- 2-4 cucharadas de agua.

PARA LA SALSA:
- 1/2 cebolla grande.
- 5-6 zanahorias.
- aceite de oliva virgen extra.
- sal marina y pimienta negra.
-  1 taza de guisantes cocidos.
- 1/2 taza de patatas en trozos.

PREPARACIÓN:
Ponemos a hervir el agua con el dado, o bien el caldo vegetal. Cuando hierva, añadimos el mijo, y dejamos cocer a fuego medio unos 10-12 minutos, hasta que se haya absorbido todo el líquido. Retiramos y dejamos enfriar.
En una sartén, ponemos un hilo de aceite de oliva (podéis utilizar también agua), y pochamos la cebolla finamente picada. Añadimos las zanahorias y las patatas, y dejamos que se vayan cocinando.
Cuando están blanditas, ponemos sal marina y pimienta al gusto, y pasamos todo por un procesador hasta obtener una crema.
Añadimos los guisantes y lo ponemos a fuego muy suave.
Por otra parte, mezclamos en un bol el mijo con los copos, el perejil, el gomasio o sal marina y la harina de arroz (esta última la vamos echando poco a poco para que se vaya absorbiendo). Añadimos el agua y mezclamos bien. Nos va a quedar una mezcla pastosa y muy manejable.
Formamos las albóndigas y las cocemos unos minutos en agua hirviendo. A mí después me gusta tostarlas un poco en la sartén con unas gotas de aceite.
Cuando están listas, las añadimos a la salsa y dejamos reposar, para que se mezclen bien los sabores.
¡A disfrutar!